¿Te puedes retirar del trabajo con un Gordo?

Ya tienes tus décimos, empiezas a soñar, y tu jefe nota que le miras raro. Pero, ¿puedes realmente dejar de trabajar con la lotería?

La lotería de Navidad y su premio estrella, el Gordo, son protagonistas de no pocas historias de gente que gana millones y millones de euros… ¡y que sigue en su puesto como si nada! Pero claro, tampoco escasean las leyendas de quien gana doscientos o trescientos mil euros, decide empezar una nueva vida de cero y nunca más se le vuelve a ver. Y es que lo que a unos ven como la opción más sensata a otros se les antoja la mayor insensatez que se pueda hacer. Entonces, ¿quién tiene razón?

¿Cuánto deberíamos ganar para dejar de trabajar?

Lo primero que hemos de hacer es hacer cuentas básicas.

Imaginemos que tu número resulta afortunado con uno de los premios de 300.000€ de la lotería nacional de cada jueves. Restándole el 20 por cien que se lleva Hacienda en los premios superiores a 40.000€ nos quedan 240.000€ íntegros. Lo cual no está mal para nada, pero, ¿qué podemos hacer con ellos?

A día de hoy, aunque parezca mentira, no tanto. Por ejemplo, 240.000€ es el lo que se puede pedir por un piso en una buena zona de una gran ciudad. Hablamos de 3 habitaciones, garaje, piscina y zona verde, una buena inversión, mas difícilmente un sustituto a un salario. Además, si a estos 240.000€ debemos quitarle un pago más urgente, como nuestra propia hipoteca, nos encontraríamos con lo justo para reemplazar el coche, darnos algún capricho, y dejar un pequeño colchón de ahorro.

La cosa cambia si nos toca el premio Gordo de la lotería de Navidad, un buen bote de Euromillones o una Primitiva sustanciosa. Todas estas opciones cubren la cifra mágica: el millón de euros. En el momento en el que recibimos esa cifra mágica la posibilidad de abandonar nuestro trabajo actual pasa a ser una posibilidad real y factible.

Ahora bien, posibilidad no significa obligación. Cada uno tiene una respuesta a esta encrucijada, y por nuestra creemos que, de una forma u otra, el trabajo va a seguir siendo parte de nuestras vidas.

Y es que la actividad productiva es una parte integral de nuestra identidad actual: las recompensas y el éxito profesional son esenciales para nuestra realización. En consecuencia, seguir trabajando es una alternativa interesante, especialmente cuando un premio de loterías nos permite hacerlo en lo que siempre (y como siempre) hemos querido.

¿Seguiríamos siendo felices si proseguimos trabajando?

El dinero no da la felicidad, la compra. No hace falta recurrir a sesudos análisis para probar esto, basta el sentido común. Pero en el caso de duda, hay sesudos análisis que han probado científicamente que el nivel de ingresos está directamente relacionado con el bienestar físico y emocional. Quién iba a decirlo, ¿cierto?

Si bien cuantificar la felicidad no sea fácil, distintos investigadores han empleado diferentes indicadores para medir el grado de satisfacción de las personas con sus vidas. La mayoría de estos indicadores son experiencias del día a día, incluyendo el trabajo: sentirse descansados, no sentir dolor, sentirse respetados o bien ver su intelecto estimulado figuran entre ellos.

En conclusión, el trabajo es un componente esencial de nuestro bienestar y satisfacción personal. Influye de forma directa en nuestra autoestima y dicha, siendo la inseguridad financiera la que, a menudo, es causante de los males que le atribuimos a nuestra vida profesional. Un premio de lotería puede borrarla del mapa, dándonos la ocasión de, aunque no abandonar nuestra vida profesional, sí darle un empujón hacia donde siempre hemos deseado.

3 cosas que afectan directamente a tu premio

Como último dato, un aviso a navegantes. Decidir por dónde tiraríamos si nuestra cuenta bancaria recibe una avalancha de dinero es algo muy personal, prácticamente íntimo. Pero en todo caso y antes de hacer cualquier cuenta hay algunos elementos que debemos tener en cuenta de forma ineludible.

Independientemente de la cantidad que te haya tocado, tienes que tener en cuenta 3 factores que van a hacer que esa cantidad se reduzca de entrada. Estos son:

  1. Impuestos. La correcta tributación de los premios es esencial para el funcionamiento de LAE y del Estado. Toda vez que ganes un premio que supere el mínimo exento deberás tributar a Hacienda un 20 por ciento del mismo en concepto de IRPF. ¡Mas buenas noticias! Esta cantidad ha ido subiendo desde los 10.000 euros de 2018 hasta los presentes 40.000 euros de 2020.
  2. Gastos pendientes. En lo primero que uno piensa al percibir una buena cantidad de dinero es en saldar deudas. Este “tapar agujeros” puede ser desde finiquitar la hipoteca hasta realizar ese tan necesario cambio de coche. O bien es posible que elijas abrazar tu categoría de nuevo rico y dar una vuelta al planeta. En cualquier caso, ten en cuenta que todo esto, necesario o no, reduce tus posibilidades de vivir de tu premio.
  3. Inflación. Si bien apenas toques tu premio, el paso del tiempo y el flujo del capital va a hacer que esa cuantía cada vez sea menos rentable. La única vía de evitar esto es iniciarte en el universo de las inversiones o en montar un negocio que te reporte nuevo capital (¿ves lo que decíamos de no abandonar el trabajo?).

Tienta a la fortuna y cambia tu vida

Si bien no puedas decirle “ahí te quedas” a tu jefe (o bien sí, con la fortuna nunca se sabe), la lotería es de los mejores pasaportes cara una nueva vida de los que dispones. Un décimo no es solo ilusión, es la posibilidad de una vida más desahogada, de más comodidad, de más tiempo. Para ti o para alguien querido, solo o acompañado de tu peña o tus compañeros de empresa. ¡Y ahora puedes jugarla desde tu sofá, cualquier día y a cualquier hora, con todas las garantías de una Administración oficial!

Así que, si estás resuelto a mudar tu vida y tu empleo, ¡dale al botón, y mucha suerte!

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